El pasado 12 de marzo se celebró una huelga general de estudiantes en el Estado español, como medida de protesta ante la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Ese mismo día se convocaron manifestaciones a lo largo del territorio nacional. Las más numerosas fueron como era de esperar las de Madrid y Barcelona. En la ciudad condal asistieron 6000 personas según la Guardia Urbana y 15000 de acuerdo con los organizadores, y la marcha concluyó con el encierro de varias miles de personas en el patio interior del campus de la Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra.
La violencia se desató no obstante el miércoles siguiente, 18 de marzo, cuando el desalojo de un grupo de estudiantes que se encontraban encerrados en la Universidad de Barcelona, derivó en una brutal carga policial contra los protestantes. Las persecuciones y los golpes indiscriminados constituyeron la crónica de una triste jornada. Si bien este tipo de sucesos suelen encontrar el lugar para ser denunciados en recursos de contra-información, la crudeza de la actuación de las autoridades se ha podido leer incluso en medios convencionales.
Desalojo y violencia policial en Barcelona
Por otra parte, la manifestación del jueves 12 en la capital, convocada por la Coordinadora de Asambleas de Estudiantes de Madrid, transcurrió de forma pacífica y animada hasta el último punto del recorrido autorizado por el ayuntamiento: la sede del Ministerio de Educación, en la calle Alcalá. Allí se leyó el manifiesto que resumía la postura y reivindicaciones de las asambleas, que afirmaron la asistencia de 15000 personas al evento, frente a 3000 según fuentes institucionales. Los organizadores hicieron hincapié además en la participación de alumnos de enseñanzas medias y otros miembros de la comunidad educativa, como padres y profesores. Estos últimos han elaborado un manifiesto en el que muestran su compromiso con el movimiento anti-Bolonia.
El texto ha sido suscrito por un centenar de catedráticos, profesores e investigadores de 24 universidades públicas. Entre las muestras de adhesión, hallamos frases como éstas: “La sociedad española debe saber que, lejos de tratarse de energúmenos antisistema o desinformados adolescentes, los estudiantes del llamado movimiento anti-Bolonia son, en este momento, los únicos miembros de la comunidad universitaria que están teniendo la lucidez, la responsabilidad, el coraje y la generosidad suficientes para defender inflexiblemente el concepto mismo y las condiciones de existencia de un verdadero sistema de enseñanza superior. (…) La sociedad española debe saber que somos muchos los profesores e investigadores que, quizá no tan generosos, quizá no tan valientes, y desde luego mucho menos eficaces que estos estudiantes, suscribimos plenamente sus planteamientos”.
Declaración de profesores e investigadores universitarios sobre la huelga convocada para el día 12 de marzo por el movimiento estudiantil contrario a la actual reforma universitaria (Plan Bolonia)
Asimismo, al acto acudió el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, en representación de su partido político, el único con representación parlamentaria que ha mostrado su apoyo decidido a la causa.
La polémica se desató al terminar la manifestación. Los antidisturbios formaron un cordón para impedir el avance de la multitud, que enseñando las manos vacías en alto, y ante la fuerte presencia policial, coreaba un enérgico “éstas son nuestras armas” y “somos estudiantes, no criminales”. El clima de tensión iba en aumento, y si bien el número de estudiantes se había reducido considerablemente, aún quedaban muchos -cerca del millar, según El País-. Éstos, obligados por los agentes a retroceder, se replegaron hasta Sol, en una marcha pacífica en la que, a pesar de haber quedado desconvocada la manifestación, se seguía avanzando con la legitimidad que otorga la fuerza de la ciudadanía reclamando sus derechos.

De repente, la masa de manifestantes se dirigió de manera espontánea e improvisada a la calle Preciados. Allí el grupo cobró fuerza al tratarse de una calle peatonal muy transitada y comercial. Los policías avanzaban visiblemente tensos en torno a la voz alzada de los jóvenes, pero no pudieron impedir la irrupción de éstos en plena Gran Vía madrileña, a la altura de Callao. El tráfico tuvo que paralizarse, pero lo mismo pareció ocurrirle al tiempo; tal era la libertad que desprendía la escena. Un raudal de optimismo debe desatarse en la sociedad, cuando sus jóvenes paran el centro de una capital de Estado, aunque sea por unos minutos, reclamando una universidad al servicio del saber. La multitud era consciente de lo que vivía y se contagiaba la adrenalina, mientras descendía en dirección a Plaza de España con el empuje de las convicciones y la fuerza de la voz. A un tiempo iban surgiendo cada vez más furgones de policía, que cercaban el recorrido por la calle y trataban de dirigir la situación.
A medida que los manifestantes se metían en las calles aledañas a Gran Vía, especialmente en San Bernardo, se fueron dispersando. Y los que allí seguían pudieron decidir si continuar hasta caer en un callejón sin salida o abandonar a tiempo, tras ver cómo los policías desenfundaban las porras y avanzaban a paso decidido. Perdida la visibilidad que otorgaba una calle especialmente transitada y céntrica, y perdida también la contundencia de la masa de ciudadanos, la jornada concluyó con la detención de un joven que golpeó a un policía y la identificación de numerosos individuos, así como heridos leves.
“Ni LOU ni Bolonia. Por una universidad no mercantilizada. Debate público real”. Ése fue el lema de la manifestación, y en esa línea pretende seguir trabajando el movimiento asambleario de los estudiantes universitarios contrarios al proceso iniciado en Bolonia.
Tabla de reivindicaciones de la Asamblea de estudiantes contra Bolonia de Madrid
La jornada de protesta no pasó inadvertida para la prensa. De hecho, las manifestaciones y acciones en Madrid y Barcelona especialmente, tuvieron trascendencia en los principales medios de comunicación generalistas, además de los locales y regionales. En la edición digital de El País, por ejemplo, llegó a aparecer en primera línea de portada, si bien a medida que fue transcurriendo el día desaparecía progresivamente. Pero en este mismo periódico y en Público, se pudo leer “es en esta calle donde la policía ha tenido que intervenir”. En el caso de Público aparecía incluso destacadas las letras en negrita. No es más que un ejemplo de cómo una porción de lenguaje puede impregnarse de contenido intencionalmente sugerente. ¿Tuvo el cuerpo policial que intervenir y sacar las porras ante la acción delictiva de unos vándalos? Si no era éste el interrogante que querían suscitar con ese enunciado, por favor, afinen mucho más con el lenguaje.
Y en otros medios también ha habido fallos de rigor periodístico. En el ABC se pudo leer: “un grupo de estudiantes rompió la concentración y se dirigió a la Gran Vía”. Lo cierto es que, para empezar, no se trataba de una concentración sino de una manifestación, y en cualquier caso ésta no fue rota. Una vez concluida y por consiguiente desconvocada, un grupo amplio y heterogéneo de los manifestantes, se movió espontáneamente hasta Gran Vía, pero en ningún caso supuso una escisión del acto oficial ni mucho menos su boicot.
La manifestación del 12 de marzo según El País
La manifestación según Público
La manifestación según ABC
Las cifras bailan de una información a otra, los enfoques cambian según el objetivo… Pero los medios digitales e Internet están cada vez más integrados en nuestra vida cotidiana. Con todo, resulta conveniente que a la hora de informarnos sobre un asunto controvertido -cuyo relato aséptico y desprovisto de cualquier atisbo de carga moral e ideológica sea más que improbable- los ciudadanos recurran a todas las herramientas que tengan en su mano: Fuentes oficiales e institucionales, medios de comunicación convencionales y de diferente inclinación editorial, medios alternativos y recursos de contracultura, comentarios vertidos en redes sociales… Cuanto más amplio el abanico, mayores las posibilidades de conformar una visión crítica sobre el hecho y analizar con acierto una situación. Y si estamos en el lugar de los hechos, mejor que mejor. Al fin y al cabo, vivir y contarlo…
FUENTES: EFE, Europa Press, El País, Público, El Mundo, ABC, La Vanguardia, RTVE, Noabolonia.org, Asamblea UC3M, Kaos en la red.
Por fin haces gala al título del blog, y cuentas lo que vives (¿o lo viviste para contarlo?) xD
Por: Rafa el marzo 21, 2009
a las 7:58 pm