Posteado por: vivirycontarlo | marzo 9, 2009

Las oportunidades de Internet: la red que no cesa de tejerse

El programa de reportajes Informe Semanal emitió en diciembre del pasado año una pieza sobre la revolución digital española. Como se enuncia en el video, el mundo digital influye en todos los ámbitos de nuestra realidad, hasta el punto de que Internet conforma nada menos que un tejido de la sociedad en la que vivimos. Gerd Leonhard, escritor y futurista, vaticina que en apenas dos o tres años Internet estará tan sumamente presente en nuestras vidas que se fusionará con la realidad offline.

La red cada vez incorpora públicos más amplios, pero hay un grupo generacional para los que navegar es una prolongación importante de la vida social, o parte de ella. Son los llamados nativos digitales, esto es, jóvenes menores de treinta años, que han crecido a la par que la difusión de las nuevas tecnologías. Y la clave de éstas, reside cada vez más en que permiten adquirir un papel activo en el complejo de interrelaciones cibernéticas. Los usuarios de los servicios de Internet no se limitan ya a ser meros receptores cuyas iniciativas no pasan del rastreo de webs y la búsqueda de información. Ahora cada uno puede, individualmente, convertirse en emisor y productor de contenidos.

Y de igual modo que a través de las webs 2.0 o los blogs se abren herramientas de expresión personal de forma además muy sencilla y gratuita, Internet facilita e incluso fomenta las relaciones sociales. Ojo, no deja de ser éste un punto controvertido, en cuanto que también puede generar pasividad y ausencia de vida real. En cualquier caso, la proliferación de redes sociales -a pesar de que desata asimismo justificadas polémicas en torno a la publicidad inserta en las mismas, la privacidad o los derechos de imagen-  alienta  a un tiempo la comunicación entre sus usuarios, grupos de amigos, compañeros de clase o de trabajo… Incluso podemos sentirnos ante una herramienta potente de cara a estimular y organizar movimientos sociales o luchas políticas.

Asimismo, el arte y la cultura encuentran también un propulsor en la red. Desde exposiciones virtuales de fotografía hasta la exhibición de filmes o maquetas y videos musicales, etcétera. Frente a la filosofía, tan propia de nuestro mundo, de mercantilizar la cultura y el ocio, surgen nuevas posibilidades en el propio sistema. Así, la difusión libre de contenidos constituye un medio eficiente de promoción. En palabras de Guillermo Zapata, director y guionista de cortometrajes, “la manera de conseguir ser visible es no restringir la copia sino permitirla”.

Internet, herramienta del poder pero también vehículo del contrapoder. Todo un mundo de posibilidades que seguir explorando. Todo un universo en vertiginosa expansión.

El programa de reportajes Informe Semanal emitió en diciembre del pasado año una pieza sobre la revolución digital española. Como se enuncia en el video, el mundo digital influye en todos los ámbitos de nuestra realidad, hasta el punto de que Internet conforma nada menos que un tejido de la sociedad en la que vivimos. Gerd Leonhard, escritor y futurista, vaticina que en apenas dos o tres años Internet estará tan sumamente presente en nuestras vidas que se fusionará con la realidad offline.

La red cada vez incorpora públicos más amplios, pero hay un grupo generacional para los que navegar es una prolongación importante de la vida social, o parte de ella. Son los llamados nativos digitales, esto es, jóvenes menores de treinta años, que han crecido a la par que la difusión de las nuevas tecnologías. Y la clave de éstas, reside cada vez más en que permiten adquirir un papel activo en el complejo de interrelaciones cibernéticas. Los usuarios de los servicios de Internet no se limitan ya a ser meros receptores cuyas iniciativas no pasan del rastreo de webs y la búsqueda de información. Ahora cada uno puede, individualmente, convertirse en emisor y productor de contenidos.

Y de igual modo que a través de las webs 2.0 o los blogs se abren herramientas de expresión personal de forma además muy sencilla y gratuita, Internet facilita e incluso fomenta las relaciones sociales. Ojo, no deja de ser éste un punto controvertido, en cuanto que también puede generar pasividad y ausencia de vida real. Pero, sin duda, la proliferación de redes sociales, a pesar de que desata polémicas en torno a la privacidad o los derechos de imagen, alienta  a un tiempo la comunicación entre sus usuarios, grupos de amigos, compañeros de clase o de trabajo… Incluso suponen una herramienta potente de cara a estimular y organizar movimientos sociales o luchas políticas.

Asimismo, el arte y la cultura encuentran también un propulsor en la red. Desde exposiciones virtuales de fotografía hasta la exhibición de filmes o maquetas y videos musicales, etcétera. Frente a la filosofía, tan propia de nuestro mundo, de mercantilizar la cultura y el ocio, surgen nuevas posibilidades en el propio sistema. Así, la difusión libre de contenidos constituye un medio eficiente de promoción. En palabras de Guillermo Zapata, director y guionista de cortometrajes, “la manera de conseguir ser visible es no restringir la copia sino permitirla”.

Internet, herramienta del poder pero también vehículo del contrapoder. Todo un mundo de posibilidades que seguir explorando. Todo un universo en vertiginosa expansión.

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